(Torkom Saraydarian – El Reto del Discipulado)

Hay cinco tipos de estudiantes:

  1. los que están llenos de inercia mental y necesitan ser empujados regularmente para moverse hacia adelante
  2. los que se esfuerzan, pero no avanzan
  3. los que aprenden, pero se quejan
  4. los que oyen todo, pero no cambian
  5. los que mejoran sistemáticamente con sentimientos de gratitud

Estos cinco tipos necesitan cinco aproximaciones diferentes. Cuando tu clase está compuesta por varios tipos, tienes que ser un genio para hablar con, y ayudar, a todos los diversos tipos. Quienes tienen inercia mental necesitan ser motivados.  Aquellos que tratan, pero no tienen progresos, tienen obstáculos, y estos obstáculos deben ser retirados. Aquellos que se quejan, no serán capaces de aplicar el conocimiento en sus vidas. Deben aprender que la queja crea en ellos rechazo hacia la aplicación del conocimiento que recibieron.

Aquellos que no cambian deben ser prevenidos porque los traidores de la Enseñanza vienen de este tipo. El conocimiento acumulado sin cambio produce a los hipócritas más solapados.

Aquellos que mejoran sistemáticamente deben ser inspirados por la visión del Infinito y por la humildad.

Un buen estudiante también tiene verdaderas calificaciones. Primero, no acude a un Instructor por curiosidad sino porque quiere entrar en el sendero. Sabe, o se da cuenta, que el sendero es angosto, lo cual significa que es un sendero de disciplina.

Tiene un intenso deseo y una motivación ardiente de cambiarse a sí mismo porque siente la necesidad del cambio. Debido a que tiene esta experiencia, no puede obtener lo que desea de una vida común ni de sus condiciones. Se siente dolorosamente feliz si su personalidad es golpeada con motivo del cambio. Es paciente cuando no se le da ocasión para que demuestre sus logros.

No le oculta sus sentimientos, pensamientos y motivos a su Instructor. Por más amor y respeto que tenga hacia su Instructor, el buen estudiante no ejerce apego emocional hacia él sino que intenta aprender ser independiente.

Un Instructor real estimula a su estudiante a esforzarse y elegir un campo de servicio en el cual aplicar su sabiduría, conocimiento y logros. Una vez que el estudiante crea su campo de servicio, el Instructor se retira lentamente y deja que el estudiante afronte los problemas y halle las soluciones.

Un Instructor real no crea seguidores. Una vez que las alas de los estudiantes crecen, los deja volar e irse. Los colaboradores pueden ser creados cuando el Instructor deja que sus estudiantes trabajen independientemente en sus propios campos.

El verdadero Instructor nunca mira a sus estudiantes como si éstos fueran inferiores a él. Los mira como héroes futuros que se comprometerán en un trabajo mayor para la humanidad.

Un verdadero Instructor ve su propio crecimiento en un estudiante que avanza, y un buen estudiante ve en sí mismo la belleza creciente de la visión de su Instructor despertando en él.

El esforzarse hacia la visión evita que el estudiante utilice su conocimiento como un medio de explotación.

El Instructor proporciona aquellos pasos para los que el corazón del estudiante está preparado. En cada era, los grandes Instructores construyeron las escaleras de ascenso hacia el Infinito con Sus propios logros y su propia creatividad. Cada Instructor es resultado de la energía acumulada de los logros pasados y del esfuerzo hacia la visión futura.

Al enseñar a los estudiantes, el Instructor aplica un método en espiral. Enfatiza los fundamentos en espirales cada vez más elevadas, dando a veces la impresión de que los está repitiendo. Pero cada espiral conduce a los estudiantes hacia el Infinito. El Instructor nunca da la impresión de que los temas que está enseñando concluyen con lo que él presenta. Siempre hace que los estudiantes se den cuenta que el verdadero trabajo comienza más allá de lo que él les da. En cada tema, él abre la puerta hacia el Infinito. Ningún tema es un callejón sin salida, ningún tema es usado para motivar a los estudiantes a que lo apliquen para intereses superficiales de lo finito, sino que cada tema es una guía hacia el Infinito.

Vida tras vida, aquellos que persisten en su esfuerzo, encuentran a los Instructores correctos, y los Instructores expresan gratitud por encontrar a los estudiantes correctos.

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Nina Pukio

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